En las democracias, las revoluciones
son casi siempre obra de los demagogos
Aristóteles
La majestuosidad de la catedral de Morelia, bellamente conservada e iluminada, resume el esplendor barroco de esa ciudad. Toda ella, todo Michoacán, toda esa región es fiel reflejo de la belleza y la grandeza de un país que se llama México. Se llevó a cabo en su Centro de Convenciones el evento anual de la Coparmex, que tuvo como propósito analizar los mitos que atrapan a México e impiden su desarrollo. Un evento de altísimo nivel que incluyó el diálogo con ex presidentes de países latinoamericanos, uno de ellos premio Nobel de la paz, empresarios de Colombia, Perú, Venezuela y México, intelectuales, líderes políticos y una bella indígena oaxaqueña, Eufrosina Cruz, que arrancó una ovación a los cerca de 700 asistentes que escucharon con deleite su participación.
¿Qué hacer para alcanzar la prosperidad de todos los mexicanos? Esta fue la pregunta que intentó alcanzar una respuesta en los tres días que duró el evento. Pero entre los mensajes recibidos llamó la atención la profunda transformación, para bien, de Perú y de Colombia, el liderazgo de Brasil en Latinoamérica a través del cual ha desplazado a México de esa posición, y el desastre al que un líder mesiánico, Hugo Chávez, ha conducido a Venezuela. En otras palabras, mensajes de lo que sí debemos hacer, y de lo que debemos evitar.
Colombia, un país que en 1995 se consideraba inviable y que ahora tiene un ritmo de crecimiento cercano al 8%, que ha incrementado en pocos años el valor de su producto interno bruto per cápita de US $2300 a US $6500; que ha reducido la pobreza del 60 al 26%; que ha disminuido la violencia y el índice delictivo de manera notable –según la información objetiva que proporcionaron– aun cuando todavía hay mucho trabajo por hacer, y que le ha apostado a la educación como medio para alcanzar el desarrollo integral. El crimen organizado, nos comentaba el ex presidente Álvaro Uribe, ocasiona pobreza, desempleo, inequidad y pérdida de talento, pues no son pocos, entre los bien preparados, que han buscado en el extranjero las oportunidades que no encontraron en su país. Policía única; promoción intensa de la inversión generadora de empleos y oportunidades a través de empresas socialmente responsables; cohesión social dentro de una visión de largo plazo que trascienda los periodos electorales; coalición popular que exija a los políticos que cumplan con su misión; y todo ello dentro de un esquema democrático y no mediante el uso de la mano dura. ejercido por los dos últimos presidentes, Pastrana y Uribe, que han llevado a la sociedad a recuperar la confianza que se había perdido.
Por el contrario, el presidente de la Federación Venezolana de Cámaras (Fedecamaras), D. Noel Álvarez, resumió la situación de Venezuela en una sola frase: Estamos mal y vamos mal. Gobierno rico y pueblo pobre, ligado a la suerte del petróleo; crecimiento negativo del Producto Interno Bruto, lastimoso desabasto en los comercios, inflación superior al 30%, importación del 70% de alimentos, insuficiente generación de empleos, expropiación de empresas privadas, ataque a los ricos, a la propiedad privada y pérdida del preciado tesoro de la libertad. Los jóvenes, nos dijo D. Noel Álvarez, fueron un factor determinante para que en las recientes elecciones de congresistas la oposición haya obtenido la mayoría de los votos. Necesitamos, urgentemente, un acuerdo social que dé rumbo al país. Nunca, nunca pensamos que Venezuela, país democrático por excelencia, pudiera caer en la situación en la que ahora se encuentra. Tomen nota otros países, advirtió, de lo que no deben de hacer.
El miércoles 27 de octubre en la noche, pocos días después de su regreso a Caracas, el líder de Fedecamaras, D. Noel Álvarez, junto con otros funcionarios de esta organización, fueron secuestrados durante algunas horas y la ex presidenta de esa institución, señora Albis Muñoz, quedó gravemente herida por dos impactos de bala en el pecho y uno en el brazo. Noel Álvarez señaló a la prensa local: “…que era muy raro que los asaltantes los secuestraran y luego los liberaran sin obtener dinero, por lo que descartó que se tratase de un grupo de delincuencia común (…), el gobierno no cumple con la responsabilidad de garantizar la seguridad y la vida de los venezolanos, lo hemos dicho: basta de confrontación y persecución contra los empresarios, porque cuando el presidente agrede públicamente a Fedecámaras, cualquiera se puede sentir con derecho para atacar a los empresarios (…), si esto es motivo de amedrentamiento, nosotros no nos vamos a amedrentar”.
Noel Álvarez tiene razón. Tomemos nota de lo que debemos hacer para evitar caer en la triste historia de nuestra hermana Venezuela, tan lejos de la democracia y tan cerca de la dictadura. Por lo pronto, un abrazo de solidaridad con todos los empresarios venezolanos agrupados en Fedecamaras.
En próximas entregas continuaré con mis comentarios sobre los mensajes que recibimos de los ilustres participantes en el Encuentro de la Coparmex.
Alberto Núñez Esteva
Presidente de Sociedad en Movimiento
La cronica de hoy.
6 de Noviembre 2010